Entrevistas Runner: Marta González

Marta

Marta González, Madrileña que lleva tres años completamente sumergida en el mundo del running.

¿Cómo empezó todo Marta?

Todo empezó casi por casualidad, con una carrera popular de 5 km. Nunca antes había corrido, ni siquiera entrenado, y llegué a meta completamente sin aliento… pero algo se encendió dentro de mí ese día. Lo que parecía una experiencia puntual se convirtió en el inicio de un camino que, sin darme cuenta, me llevó a correr medias maratones, ultras, y a conocer una comunidad maravillosa de corredores que hoy siento como familia.

Empecé con distancias cortas, sin reloj, sin objetivos, simplemente por el placer de moverme y desconectar. Con el tiempo fui sintiendo cómo correr no solo me hacía más fuerte físicamente, sino también mentalmente. Lo que más me motiva es esa sensación de libertad que solo se siente al correr, el progreso constante y, sobre todo, el compartirlo con personas que entienden lo que significa madrugar un domingo, con frío o calor, solo para sumar kilómetros.

Mis objetivos han ido cambiando con el tiempo: al principio solo quería llegar sin parar, luego mejorar marcas, después enfrentarme a distancias que me parecían imposibles. Pero si hay algo que no ha cambiado es mi deseo de disfrutar del camino, superarme en cada paso y mantenerme activa y feliz.

Marta

¿Qué recuerdos tienes de tu primera carrera y qué aprendiste de esa experiencia?

Recuerdo estar muy nerviosa, rodeada de corredores mucho más experimentados, preguntándome qué estaba haciendo allí. Fue una carrera de 5km en mi ciudad, y aunque llegué muy al final del pelotón, la sensación de cruzar la meta fue tan emocionante que supe que quería repetir. Aprendí que no se trata de competir con los demás, sino de superarme a mí misma.

¿Tienes una anécdota (divertida o emotiva) de una competición que te gustaría compartir?
Sí, en una media maratón, a mitad de carrera, un grupo de corredores del ejército empezó a cantar a pleno pulmón: “Si te arrastras malherido en tu mente, no hay dolor, no hay dolor”. Nos unimos todos y fue un momento muy especial, justo cuando empezaba a flaquear. Me levantó el ánimo y me recordó que el running también es eso: comunidad, apoyo y alegría compartida.

¿Cómo estructuras tu entrenamiento semanal? ¿Tienes alguna rutina o ritual indispensable?

La verdad es que no sigo una rutina fija. Normalmente entreno cuando tengo carreras los fines de semana, y eso ya me sirve como parte del entrenamiento. A veces también salgo entre semana, según cómo me sienta o si tengo una prueba importante cerca. Suelo hacer algunas cuestas y tiradas largas para mantener el fondo.

Mi ritual indispensable es preparar la ropa y las zapatillas la noche antes: me motiva y me ayuda a no poner excusas. Y eso sí, nunca salgo a correr sin mi playlist favorita.

¿Qué retos has enfrentado en tu camino como runner (lesiones, falta de motivación…) y cómo los superaste?

He pasado por momentos complicados, como tirones musculares y una pinzada en el nervio ciático que me llegó a hacer correr cojeando en algunas carreras. Al principio fue frustrante, pero con el tiempo aprendí a escuchar a mi cuerpo y entender que el descanso también es parte del entrenamiento.

También he tenido bajones de motivación, como todos. En esos casos, lo que más me ha ayudado ha sido cambiar de ruta, salir con alguien o simplemente recordar por qué empecé a correr.

Marta

¿Hay alguna persona (entrenador, compañero/a, atleta) que te haya inspirado especialmente? ¿Por qué?

Sí, mi entrenador Adri ha sido una figura clave en mi camino como corredora. Con él he empezado a correr muchas carreras y ultras, y fue quien me animó a apuntarme a mi primera media maratón. Siempre ha estado a mi lado en los momentos importantes, apoyándome con su constancia, su conocimiento y, sobre todo, con su entusiasmo contagioso. Ver cómo vive cada carrera con alegría y entrega me inspira día a día.

También admiro profundamente a Yolanda Gutiérrez, una atleta que representa lo que significa el esfuerzo, la pasión y la superación personal. Su ejemplo me recuerda que no hay límites cuando haces las cosas con el corazón.

¿Tienes algún momento clave o logro que recuerdes con especial orgullo?

Sí, hay dos carreras que marcaron un antes y un después para mí como corredora.

La primera fue cuando completé mi primera carrera de 100 km. Fue un reto enorme, sobre todo porque no llegaba con una preparación perfecta. Durante muchos momentos del recorrido pensé que no lo lograría, pero seguí avanzando, paso a paso, hasta cruzar la meta. La emoción que sentí al llegar fue indescriptible: una mezcla de agotamiento, felicidad y orgullo. Nunca había imaginado que podría hacer algo así, y ese día aprendí que el cuerpo va hasta donde la mente le permite. Y, sobre todo, que compartir el camino con las personas adecuadas lo hace todo más llevadero y especial.

La segunda fue la mítica subida de los 50 km hasta el Pico Veleta. Solo quienes han estado allí entienden lo extrema que es esta carrera: una combinación brutal de distancia, desnivel, altitud y calor. Desde el primer kilómetro fue una auténtica batalla física y mental. Hubo momentos en los que las piernas no respondían, en los que tenía que parar y caminar, y otros en los que mi cabeza me pedía rendirme. Pero no lo hice.

Cruzar esa meta, después de horas de esfuerzo bajo el sol, con el cuerpo al límite y quemaduras en la piel por la altitud y la exposición, fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Me sentí invencible. Cada zancada fue una victoria personal. Me demostré que soy mucho más fuerte de lo que creía y que, con constancia y corazón, todo es posible. Y hacerlo acompañada de personas que creen en ti, lo convierte en algo aún más inolvidable.

Marta

¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando a correr ahora?

Que sea paciente y que no se compare con nadie. Cada cuerpo es distinto y el progreso llega poco a poco.

También que no se obsesione con el reloj: lo importante al principio es disfrutar y crear el hábito. Y por supuesto, ¡que celebre cada pequeño logro!

Marta