Entrevistas Runner: Susana Díaz, Camino de Santiago corriendo

Susana Díaz

Correr el Camino de Santiago es un reto que combina aventura y resistencia física, y pocos se atreven a afrontarlo con tanta pasión como Susana Díaz (@susanadp74).

En esta nueva entrega de Entrevistas Runner, conocemos de cerca su historia: cómo convirtió los kilómetros del Camino en una experiencia única de superación personal, las lecciones que aprendió en cada etapa y lo que significa para ella unir running y una de las rutas más emblemáticas del mundo.

Cómo cambia la experiencia del Camino de Santiago cuando lo haces corriendo en lugar de caminando?

Solo puedo hablar desde mi experiencia, ya que era la primera vez que hacía el Camino, y lo hice corriendo. Creo que el sentido del Camino no cambia: cada persona lo vive a su manera. Yo corría, pero no competía, lo que me permitió disfrutar muchísimo de cada paso, igual que cualquier caminante. La única diferencia era el ritmo.

Susana Díaz

Qué tipo de entrenamiento hiciste antes de empezar el Camino para poder afrontarlo como runner?

No hice un entrenamiento específico para el Camino, porque correr ya forma parte de mi día a día. Compito en carreras de obstáculos y deportes híbridos, en los que la carrera siempre está presente. Entreno seis días a la semana: rodajes suaves y dos días de series. Eso sí, casi nunca hago tanto kilometraje en un solo día, y mucho menos durante cinco días seguidos.

El Camino es para todos. No hace falta ser deportista, a no ser que quieras hacerlo corriendo. Ves a personas de todas las edades y condiciones: desde un niño de 4 o 5 años que me tenía enamorada, hasta personas de 70 años que iban poco a poco con sus bastones, disfrutando de cada paso.

Susana Díaz

Qué estrategia usas para gestionar el descanso y la recuperación entre etapas?

Al llegar al albergue me duchaba, me daba un masaje en piernas y pies, me ponía las chanclas para el resto del día, comía bien y me acostaba pronto. Nada más, pero suficiente para recuperar.

Qué equipamiento consideras imprescindible para correr largas distancias con mochila?

Llevaba chaleco y cinturón de running. En el chaleco, lo imprescindible: chubasquero-cortaviento, geles y un soft flask para hidratarme. También algún Compeed por si aparecía una ampolla que me impidiera continuar, aunque tuve suerte: mis pies respondieron de diez.

Tuviste que adaptar tu alimentación durante el Camino para mantener el rendimiento?

No hice una adaptación especial. Mi dieta habitual ya incluye un buen desayuno y, para las tiradas largas, llevo snacks y geles.

Qué sueles comer antes y después de cada etapa?

Desayunaba como siempre: pan con mermelada y café. Durante el camino tomaba plátano y algo de azúcar, además de hidratarme bien. Y al terminar cada etapa, comer bien en Galicia es fácil: hidratos y proteínas para recuperar, y comidas ligeras mientras corría.

Enfocado en la experiencia personal, consejos y vivencias del Camino.

Qué te motivó a hacer el Camino de Santiago corriendo en lugar de caminando?

Amo correr! Es lo primero que hago cada día al levantarme. En cambio, andar me cansa, curioso pero cierto. Hacía tiempo que quería hacer el Camino, y este año decidí lanzarme: ni me planteé hacerlo andando. Tenía dudas sobre si sería capaz de completarlo corriendo —al final son más de 20 km diarios durante 5 días seguidos—, y aunque entreno a diario, nunca alcanzo ese volumen. Era un reto… y lo conseguí.

Susana Díaz

Qué etapa te resultó más especial o emocionante?

Pregunta difícil! Todas tienen algo especial.

La etapa 3, la más larga, me encantó: los primeros 14 km eran bellísimos, y no dejaba de repetirme: “Susana, esto es un regalo”. Luego, parar en Melide a comer pulpo y continuar otros 15 km fue un desafío brutal.

La última etapa fue inolvidable: entrar en Santiago, pensar esos últimos 2 o 3 km “Susana, lo has conseguido”, escuchar al gaitero al llegar a la Catedral, con un nudo en la garganta y lágrimas inevitables… Esa emoción me la quedo para siempre.

Cómo te recibió la comunidad peregrina al verte correr cada jornada?

Ha sido lo más bonito del Camino! Aunque lo hagas sola, siempre es un viaje en compañía. Desde el primer día en Sarria conoces a personas que sabes que llegarán contigo a Santiago.

Yo salía más tarde que la mayoría, y eso me permitía correr. Cuando me cruzaba con los grupos, me hacían paso, incluso un pasillo para que pasara, me animaban como si estuviera en una carrera: “Vamos, que tú puedes!”. Era un subidón enorme.

Al llegar a los pueblos, muchos peregrinos se acercaban a felicitarme y a decirme cosas preciosas.

Qué consejos darías a quienes quieren hacer el Camino pero se sienten inseguros por no ser “deportistas”?

El Camino es para todos. No hace falta ser deportista, a no ser que quieras hacerlo corriendo. Ves a personas de todas las edades y condiciones: desde un niño de 4 o 5 años que me tenía enamorada, hasta personas de 70 años que iban poco a poco con sus bastones, disfrutando de cada paso.

Siempre hay lugares donde parar a comer y beber, y la señalización es excelente: imposible perderse.

Mi consejo: que no dejen de hacer algo por miedo a no poder. Claro que pueden. Y si una etapa les parece larga, siempre pueden dividirla en dos. Lo importante es disfrutar cada paso.

Susana Díaz

Sientes que el Camino ha tenido un impacto espiritual o emocional en ti, más allá del reto físico?

Más que espiritual, ha sido un impacto emocional. Sobran horas para pensar y estar contigo misma, y eso vale oro. El reto físico también es un reto emocional: confianza, autoestima, creer en mí, descubrir una resistencia que no sabía que tenía.

Además, me llevo un corazón lleno de las personas tan bonitas que he conocido allí.

Muchas gracias por dejarme compartir estas vivencias tan especiales.